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Lugares de Interés en el Valle del Tiétar

Comarca: Valle del Tiétar

Arenas de San Pedro - Ramacastañas - Cuevas del Valle - Villarejo del Valle - San Esteban del Valle - Santa Cruz del Valle - Mombeltrán - Candeleda - El Raso - El Arenal - Guisando...

Esta ruta por la comarca del Valle del Tiétar nos descubrirá las poblaciones y rincones más interesantes que atesora este paraíso de la provincia de Ávila.

El Valle del Tiétar, también llamado 'La Andalucía de Ávila', es la comarca abulense que goza de un clima más benigno, se situa en la parte más meridional de la provincia, rozando con Extremadura.

Protegida del frío por la cadena montañosa de Gredos, su altitud media sobre el nivel del mar es de 400 metros. Los contrastes de altitud entre las cumbres y el fondo del valle, favorecen la creación de multitud de hábitats ricos en flora y fauna.

Calzada romana - Puerto del Pico
Puente - Arenas de San Pedro
Castillo de Arenas de San Pedro

Su economía se diversifica en agricultura, ganadería, explotaciones forestales, industria y sobre todo turismo. Sus gentes son alegres y hospitalarias, sus pueblos pintorescos y luminosos, que poco o nada tienen que ver con el resto de las villas castellanas. Una de las vías de comunicación del Valle del Tiétar es el Puerto del Pico, de bellas y espectaculares vistas, como espectacular es su Calzada Romana.

Arenas de San Pedro es la capital de la comarca, y se llama así desde que en 1669 fuera canonizado San Pedro de Alcántara. Goza la villa de un importante pasado histórico, del que encontramos importantes huellas. El conocido como Puente romano es en realidad un puente del siglo XVI mandado construir por los Reyes Católicos, probablemente sobre los restos de algún puente romano, en este puente se cobraban los derechos de mercancías y del ganado trashumante.

El Castillo del Condestable Dávalos es más conocido como el Castillo de la Triste Condesa, Doña Juana de Pimentel, viuda de don Álvaro de Luna, que fue ajusticiado por rencillas políticas en Valladolid. La Triste Condesa se recluyó en el castillo arenense, escenario actualmente de eventos culturales veraniegos.

Palacio - Arenas de San Pedro
Santuario - Arenas de San Pedro
Cuevas del Águila - Ramacastañas

El Palacio del infante don Luis de Borbón construido sobre planos de Ventura Rodríguez (se inician las obras en 1780, pero sólo se construye la mitad) atrajo a la villa a todo tipo de artistas. De estilo neoclásico, dicho palacio fue después colegio y seminario. El Santuario de San Pedro de Alcántara es probablemente la muestra más valiosa del neoclásico abulense.

Se trata de un monasterio franciscano fundado en el siglo XVI por San Pedro de Alcántara. Pero el Santuario se construye en gran parte en el siglo XVIII. El interior fue decorado por Sabatini, y en el altar, guardados en extraordinaria urna de mármol, los restos del santo.

La Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, de estilo gótico, fue construida a finales del siglo XIV, pero su torre es renacentista del siglo XVI. El templo guarda una custodia de plata del siglo XVI, una reja renacentista, un órgano del siglo XVII y un Crucifijo del siglo XVIII. La Ermita del Cristo de los Regajales tiene pilares, estribos y górgolas del siglo XV, pero el resto es de reciente restauración.

Riscos de Villarejo del Valle
Mombeltrán
Castillo de Mombeltrán

A 3 kilómetros de Arenas se ubica Ramacastañas, y en las afueras de esta localidad tropezamos con un capricho de la naturaleza: las Cuevas del Águila, una mágica y magnifica gruta caliza de estalactitas y estalagmitas, situadas a la orilla del Río Tiétar en las laderas de este sistema montañoso, y que sorprenden tanto por los tesoros naturales de su interior como por las panorámicas que se divisan desde el exterior.

En belleza, vistas y singularidad compiten los pueblos del llamado Barranco de las Cinco Villas: Cuevas del Valle, Villarejo del Valle, San Esteban del Valle, Santa Cruz del Valle (hermosas pinturas murales, reproducciones de artistas famosos, ornamentan sus calles) y la capital; Mombeltrán.

Mombeltrán fue la antigua villa de El Colmenar, (ferrería de Ávila) donada por el rey Enrique IV de Trastámara, hermano de Isabel la Católica a don Beltrán de la Cueva. Fue don Beltrán quién mandó edificar el impresionante Castillo. La villa está llena de encanto y tipismo.

La Iglesia parroquial es gótica del siglo XVI, y en su interior guarda una importante reja. Completan el patrimonio de esta villa el Hospital de San Andrés y Santa Rosa, conventos del siglo XVI, el hospital renacentista y algunas casas señoriales.

Iglesia de Mombeltrán
Candeleda
Castro prerromano El Raso

Candeleda recibe su nombre de las luces nocturnas que alumbraban a pastores y carboneros. Candeleda sorprende por sus edificios de cal, canto y madera, por sus naranjos y sus palmeras, por sus elevadas temperaturas, y por el "deje" extremeño que al hablar muestran sus gentes.

La Iglesia parroquial data del siglo XV, con importante retablo de cerámica talaverana, pero lo más característico es el Santuario de Nuestra Señora de Chilla del siglo XVIII, virgen a la que se profesa gran devoción. El camino hasta el santuario es lindo como pocos, y una vez aquí se contemplan Gredos y Extremadura. Mención especial merecen la Ermita de San Blas, el Rollo y el Barrio de la Judería.

El Raso linda ya con tierras extremeñas, y de gran importancia y enorme interés son su Castro prerromano, poblado amurallado, necrópolis y santuario del siglo II a de C. y sus pinturas rupestres. Esta zona tiene más atractivos que añadir, como la posibilidad de realizar rutas a caballo y senderismo. Descenso en piragüa y pesca se pueden practicar en el Embalse de Rosarito.

Embalse de Rosarito
Lanzahíta.
Puente - Lanzahíta

Extraordinarios por su ubicación y especial arquitectura resultan también El Arenal, Guisando, El Hornillo y Poyales del Hoyo, en este último lugar existen numerosos talleres artesanales, ya que esta población es el destino elegido por numerosas personas de la llamada 'vida alternativa', basada en disfrutar de la tranquilidad de la vida rural en plena armonía con la naturaleza.

En el centro geográfico del Valle del Tiétar se sitúa Lanzahíta, de afortunado microclima que permite cultivar las más variadas especies hortícolas y frutícolas, son famosos sus espárragos y sus sandías.

La Iglesia parroquial de San Juan Bautista, de estilo gótico, es del siglo XVI, y cuenta con un extraordinario retablo mayor, obra de don Pedro de Salamanca (discípulo de Alonso de Berruguete).

El Puente románico y la fuente de abajo completan, junto con sus calles y paisajes, la belleza de esta singular villa.

Pedro Bernardo
Piedralaves
Iglesia de Piedralaves

Pedro Bernardo es llamado 'El Balcón del Tiétar' por sus incomparables vistas. Natural de la villa es el gran físico Arturo Duperier, investigador de los rayos cósmicos. Cuestas empinadas, calles estrechas, pasadizos, casas, balcones, dinteles... arquitectura popular tan hermosa que le han llevado a ser declarado Conjunto Histórico Artístico.

Al interés que despierta el tipismo de sus calles hay que añadir: el edificio del Antiguo Ayuntamiento (1559), la Iglesia de estilo renacentista del siglo XVII-XVIII con retablo barroco, y el interesante royo.

Piedralaves es la villa 'nacida al píe del Alabe' o sierra. Increíble despliegue de la naturaleza y de la arquitectura popular con empinadas calles estrechas que resuelven de forma increíble las casas y edificios. La Iglesia de San Antonio de Padua es de finales del siglo XVIII, del siglo XVII la Cruz de los Enamorados.

En la Iglesia destaca un precioso artesonado múdejar. Cuenta además Piedralaves con dos bellas Ermitas: Nuestra Señora de la Concepción del siglo XVI y San Roque, reconstruida en el siglo XVIII sobre restos del XIV. Piedralaves fue la villa pionera del turismo en esta zona.

La Adrada
La Adrada
Castillo de La Adrada

La Adrada, que a finales del siglo XIV consigue el título de villa por deseo de Enrique III, da cuenta de su solera si contemplamos su Castillo, fortaleza de don Alvaro de Luna. Es el centro del valle.

Su Iglesia parroquial es de finales del siglo XVI, y guarda en su interior verdaderas joyas de orfebrería y escultóricas. Casas blasonadas se despliegan por la villa. Se venera en La Adrada a la Virgen de la Yedra, nombre que recibe por haber sido encontrada una imagen de la Señora entre la misma.

Muy cerca se encuentra Sotillo de la Adrada, Benavente y Pío Baroja recorrieron esta zona. Quedan reflejados estos parajes en Señora Ama, de don Jacinto, y La Dama errante, de don Pío.

Merece la pena descubrir los bellísimos pueblos serranos que son Gavilanes, Mijares, Casavieja, Casillas, con sus calles empinadas y sus bonitas casas y sus simpáticas gentes, y, más al sur, Higuera de las Dueñas y Fresnedilla. Lindando ya con tierras madrileñas Santa María del Tiétar, muy cerca de El Tiemblo y de los Toros de Guisando.

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Qué ver y qué hacer en Valle del Tiétar