Senderismo Soto de Sajambre

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Datos básicos del sendero:

  1. Distancia: 9,7 km
  2. Tiempo estimado: 3 h 15 min
  3. Punto de salida: Soto de Sajambre
  4. Desnivel: 597 m
  5. Ciclabilidad: No
  6. Dificultad: Media
  7. Track GPX

LA COTORRA Y VEGABAÑO DESDE SOTO DE SAJAMBRE - SENDERISMO PICOS DE EUROPA LEÓN

Comarca: Montaña de Riaño - Picos de Europa

Soto de Sajambre

La ruta parte de Soto de Sajambre para ascender a Vegabaño, punto de referencia para los amantes de la naturaleza en Sajambre y en los Picos de Europa. Desde allí, se asoma a La Cotorra de Escobaño, una elevación de apenas 1.518 metros de altitud que ofrece unas vistas privilegiadas del macizo occidental de los Picos de Europa, de la campera de Vegabaño y de los bosques de Carombo y Salambre.

La subida a La Cotorra es una de las ascensiones más sencillas de las muchas que pueden realizarse en Sajambre. Su altitud y la falta de dificultades técnicas hacen de ella un paseo apto para casi todo tipo de público deseoso de contemplar paisajes de extraordinaria belleza de los valles que bordean los Picos de Europa.

Sólo será necesario estar especialmente atentos al camino que no está señalizado y, entre el bosque, puede perderse al existir numerosas veredas por las que transita el ganado.

Soto-Vegabaño Desde Soto de Sajambre la ruta se inicia por el camino Viejo que lleva a Vegabaño. Durante el primer kilómetro, la senda discurre junto al Río Agüera para después girar a la derecha y adentrarse en el bosque. A partir de este punto gana altura con rapidez, siempre por un camino ancho y bien marcado que, con el paso de los años, ha quedado perfectamente integrado en el hayedo.

Este camino desemboca en un pista forestal por la que continuará la ruta. Deja atrás la barrera que limita el acceso a Vegabaño a los vehículos que no estén autorizados y, tras apenas unos cientos de metros en ligera pendiente ascendente, llega a Abaño, una amplia y despejada vega rodeada de bosques, que los pobladores neolíticos de estas montañas eligieron como lugar para su último descanso.

Vegabaño

Se trata de un entorno particularmente hermoso, sobre todo en otoño cuando las hojas tornan su color y el bosque se tinta de mil matices. El contraste con la imponente mole de caliza gris de los Picos de Europa resulta entonces especialmente atractivo.

El entorno de Vegabaño reúne algunos de los mejores bosques eurosiberianos de la península Ibérica, tanto por el desarrollo y madurez de su estrato arbóreo, como por la enorme diversidad que albergan.

En Vegabaño siempre existió una majada con cabañas de pequeñas dimensiones donde se guarecían los pastores mientras atendían al ganado. Aunque ahora son de teja, hasta hace apenas unos lustros, las cubiertas de estas cabañas estaban preparadas con troncos ahuecados de roble, dispuestos de forma alterna, lo que las hacía casi impermeables.

Vegabaño-La Cotorra de Escobaño Tras disfrutar de la imponente panorámica que ofrece Abaño, la ruta continúa bordeando la vega por su lado norte, en dirección a la Collada de Barcinera y a Carombo. Tras pasar un cercado para el ganado, se adentra en el hayedo que, favorecido por la altitud y la orientación, puebla gran parte estas laderas.

Algunos hitos de piedra marcan el paraje concreto donde será necesario abandonar el camino de Carombo para iniciar la ascensión a La Cotorra. En este último tramo, el sendero desaparece y serán experiencia e intuición las que guíen los pasos hasta la cima, en busca siempre del punto más elevado.

La cumbre rocosa se encuentra despejada de vegetación y constituye un excelente mirador sobre Vegabaño, Carombo, la Jocica y también de las cumbres que dominan la cuenca del Dobra, como Peña Beza, el Canto Cabronero o el Pico Jario y, por supuesto, las impresionantes alturas del macizo occidental de los Picos.

Discretamente colocada en la cumbre se encuentra una estación meteorológica que sirve para registrar datos sobre las condiciones meteorológicas en estas montañas.

La Cotorra - Soto de Sajambre. Deshacindo el camino de subida, regresaremos por la ladera sur del Monte Los Brezales hasta enlazar con la Senda del Arcediano y seguirla hasta Soto (track). También podemos regresar por el mismo camino empleado en la subida, o bien por la pista forestal que, además, resulta idónea para bici de montaña.

El señor indiscutible de estos montes es el Oso pardo, que desde siempre ha mantenido una ambivalente relación con el hombre, tan pronto temido, como venerado. Hoy, su presencia en estos valles es el indicador del buen estado de conservación de sus ecosistemas.

Para sobrevivir, el oso no solo depende de los bosques, sino también de las praderías de fondo de valle, de los pastizales subalpinos o de los roquedos, que le ofrecen recursos distintos y complementarios a lo largo del año y, sobre todo, le permiten campear con la tranquilidad que requiere para completar su ciclo vital. Estas montañas, en las que osos y pastores conviven desde siempre, ofrecen hoy los últimos reductos a una especie con serios problemas de conservación.

Entre las aves destaca la presencia del pito negro, un pájaro carpintero de gran tamaño que necesita para vivir grandes extensiones de bosque maduro, con árboles viejos y troncos caídos en los que rebuscar las larvas de insectos que le sirven de alimento.

Es un ave muy desconfiada y discreta, difícil de ver, por lo que su presencia suele detectarse escuchando kui-kui-kui, sus insistentes reclamos, o por las marcas que dejan en los troncos de los árboles. Otro pájaro carpintero presente en estos bosques es el pico mediano que prefiere para anidar las zonas donde se encuentran los robles de mayor grosor.

Acebos y tejos cumplen un destacado papel en la dinámica del bosque, al servir de refugio y alimento a numerosos animales durante el invierno. El Tejo es un árbol mítico, considerado por los pobladores prerromanos de estos valles el Árbol de la Vida, tanto por su lentísimo crecimiento y su extrema longevidad, como por el potente veneno que se obtenía de él, capaz de causar la muerte incluso en muy pequeñas dosis.

Curiosamente, en la actualidad el taxol, un alcaloide extraído de esta especie, se utiliza eficazmente en la lucha contra el cáncer.

Atención: Se trata de una ruta de montaña sencilla, aunque en el tramo final de la ascensión, después de abandonar la pista, discurre por veredas poco marcadas donde será necesario prestar la máxima atención para no perder el camino.

Aunque se pierda el camino, la subida a La Cotorra resulta obvia; no tanto el descenso, donde puede ser fácil despistarse.

Memorice el sendero durante el ascenso. La subida a Vegabaño es un paseo cómodo, apto para todo tipo de público y muy recomendable.

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