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La Virgen de las Vacas | Ávila

Comarca: Ávila y Alfoz

Ávila Capital

La Ermita de Nuestra Señora de la Vacas se encuentra al sur de la ciudad de Ávila, en los arrabales que fueron moriscos. Su origen, según la tradición, se debe a un milagro acaecido cuando el dueño de estas tierras iba a oír misa, sus vacas araban solas el campo.

Hoy se encuentra en un barrio con cierto sabor y encanto rural, en una pequeña plazoleta. Según Veredas, su origen se remonta al siglo XIII, en que una ermita anterior pertenecía a la Orden de Caballeros de San Juan de Jerusalén.

Ermita de Nuestra Señora de las Vacas Ávila

Está construida en dos fases con distintos materiales, la primera de tapial y refuerzos de ladrillo y la segunda de sillería de piedra. El primer cuerpo fue mandado edificar por Núñez Dávila a finales del siglo XV sobre la antigua ermita.

El segundo, la cabecera, la sacristía y el atrio de la fachada, fueron levantados por mandato del clérigo Alonso Díaz, que dotó a la Cofradía del lugar de los suficientes medios para hacer la obra a su muerte.

La construcción efectiva tuvo lugar a partir de la firma del contrato de obra por parte de los maestros de cantería Diego Martín de Vandadas y Francisco Martín, el 23 de octubre de 1583 por la cantidad de 3.400 ducados, que llevaron a cabo una construcción de buen gusto vinculada con la estética clasicista marcada por El Escorial.

La fachada principal a occidente presenta un cuerpo de ladrillo con portada de piedra de arco de medio punto a base de grandes dovelas, encima un óculo y por remate, entre los aleros a dos vertientes, una espadaña de dos alturas, la inferior con dos ventanas para campanas y en la superior el piñón con una tronera estrecha, también de arco de medio punto, para el campanile, sin ninguna decoración.

Delante un pequeño y sencillo atrio soportalado (del siglo XVI) cubierto con madera, tejado a tres vertientes y sobre columnas toscanas de piedra. Sobre plinto que va corrido en los laterales. Los muros laterales compuestos de mampostería en la base, piedra en las esquinas y tongadas de tapial con verdugadas de ladrillo.

El interior es muy sencillo, de una sola nave alargada cubierta con artesonado de madera con dos pequeñas capillas cuadradas abiertas al final de la misma. La cabecera con la capilla mayor y la sacristía es obra netamente escurialense, realizada en piedra.

Ésta es de planta rectangular cubierta con cúpula rebajada sobre pechina en las que campean relieves de los Evangelistas, en las esquinas pilastras toscanas, escudos de los fundadores, sus enterramientos en los laterales y retablo de piedra labrado en el testero dentro del gran arco de medio punto que lo conforma otro de tres puntos donde se aloja el retablo de madera.

Retablo con dos pilastras en los flancos que sujetan un liso entablamento que se corona con pirámides a los lados y en el centro cartela ovalada con el texto ‘IHS’ y remate con relieve de cruz de piedra. Se ilumina con huecos termales partidos en tres piezas y una imposta clásica separa el arranque de la cúpula.

Al exterior la decoración clásica se impone en los termales, pilastras toscanas en las esquinas y de capitel de ménsulas en el centro de los laterales encima de las ventanas y coronación con balaustrada de bolas y cubierta a cuatro aguas.

La sacristía es muy estrecha y de planta rectangular; se abre en el lado de la Epístola con acceso directo a la capilla por puerta abocinada hacia su interior e iluminada por medio de dos ventanas rectangulares, cubierta a dos aguas, y es obra de los mismos artífices, época y estilo, decorada con pilastras cajeadas y remate sobre el alero con bolas.

En el testero excelente retablo de madera policromada de la primera mitad del siglo XVI realizado por Lucas Giraldo y Juan Rodríguez y restaurado en 1986 por Javier Aparicio, Juan Manuel Aranda y David Esteban.

Declarado Bien de Interés Cultural el 09/04/1992

Dirección General de Patrimonio Cultural
Autor: C. Rodicio Rodríguez

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