Senderismo Aliste - Tábara - Alba

Send Zm subida PenaMira map

Datos básicos del sendero:

  1. Distancia: 8,3 km
  2. Tiempo estimado: 2 h 45 min
  3. Punto de salida: Flechas
  4. Desnivel de ascenso: 391 m
  5. Ciclabilidad: Sí
  6. Dificultad: Media-baja
  7. Época recomendada: Todo el año

Senderos en la Sierra de la Culebra - Senderismo Zamora

Comarca: Aliste - Tábara - Alba

Flechas

Peña Mira constituye, con sus 1241 metros, la mayor altura de la Sierra de la Culebra y uno de los referentes del paisaje y del senderismo en dicho espacio. Lo que proponemos es iniciar la ruta en la localidad de Flechas, enclavada en un rincón sorprendente de la geografía serrana y uno de los pueblos que mejor ha conservado la arquitectura tradicional.

Se trata de una subida suave, que desde los primeros metros ya nos ofrece una panorámica bellísima del valle en el que se esconde dicha población.

La ruta a Peña Mira tiene su inicio en localidad de Flechas. Para ello, cruzaremos el puente sobre el Arroyo Cabrón y ascenderemos por la calle que sigue por la izquierda y que luego se convierte en camino, dejando atrás las últimas viviendas.

Ya, desde el inicio, el camino se transforma en una cuesta de moderada pendiente que persistirá a lo largo de un kilómetro aproximadamente. Avanzamos dejando siempre otro arroyo (Barranco Cibeo) y los castañares a nuestra izquierda.

A los veinte minutos el camino tuerce a la izquierda, debiendo cruzar el arroyo que hemos venido remontando, hasta el lugar conocido como La Chana del Prado. Es fácilmente reconocible pues nos topamos con un cartel de la Junta de Castilla y León sobre el Plan forestal.

Tomamos el cortafuegos de la derecha que discurre entre el pinar y seguimos por él, siempre ascendiendo y sin desviarnos. Una vez arriba tomamos el cortafuegos de la izquierda y caminamos durante un buen trecho, paralelos a una crestería de roca que forma figuras inquietantes, de indudable belleza.

Acabada la crestería, que se sitúa siempre a nuestra izquierda, el camino, más estrecho, se abre paso entre urces y pinos. La pared rocosa de Peña Mira va apareciendo a nuestra derecha. El camino desemboca en un cortafuegos más ancho; ahí optamos por desviarnos hacia la derecha para bordear el macizo rocoso.

Descendemos un poco hasta que, entre los brezos, encontramos el sendero estrecho que nos conduce hasta la cima. La entrada está marcada por un hito de piedra. El sendero discurre entre escobas y brezos, debiendo prestar atención, pues el terreno es irregular y pedregoso.

Una vez arriba (desde el inicio de nuestra ruta ha transcurrido aproximadamente una hora y media) nos encontramos con el vértice geodésico y, junto a él, un reloj de sol incrustado en la roca. Desde allí podemos disfrutar de unas vistas espléndidas de la tierras fronterizas al sur.

En días claros nuestra vista puede alcanzar hasta la vecina Bragança. Hacia el norte, las comarcas de La Carballeda y Sanabria (al fondo, se distinguen las siluetas de las cumbres de la Sierra de la Cabrera). La panorámica desde aquí es, desde luego, imponente.

Descendemos por el mismo sendero estrecho y, una vez abajo, tomamos el camino con mayor pendiente (no el de la derecha). El descenso es muy pronunciado, por lo que hay que caminar con cuidado. Se trata de un tramo de unos setecientos metros hasta desviarnos hacia la derecha, siguiendo un cortafuegos más ancho.

En esta zona caminamos al lado de un cercado que alberga una plantación de castaños. Avanzamos por el cortafuegos unos quinientos metros, punto en el que nos desviamos a la izquierda para adentrarnos en un exuberante helechal que nos acompañará durante un buen rato.

A unos doscientos metros nos encontramos, de nuevo, con un camino que viene de Flechas. Esta vez debemos girar a la derecha. Si observamos atentamente, el suelo de la zona por la que transitamos está cubierto por innumerables fragmentos de escoria, resultado de la existencia de una antiquísima fundición de hierro. Estos escoriales son abundantes a lo largo de toda la Sierra. Nos encontramos en el paraje conocido como Los Casales, donde se ubica una fuente, de la que nace el arroyo Cabrón.

A partir de aquí, el camino desciende gradualmente y, en poco tiempo, nos topamos con un tupido robledal que será ya compañero de viaje en toda la bajada. Junto al camino podremos encontrarnos con algún bellísimo ejemplar centenario de roble y, de igual forma, escuchar el murmullo del arroyo que discurre por el valle, a nuestra derecha.

El paisaje en este punto es particularmente bonito. Ya, al final del descenso, el camino se bifurca. Elegimos el camino de la derecha para adentrarnos en una zona boscosa, ya cerca del pueblo. Atravesamos de nuevo un pequeño puente de madera sobre el arroyo. Desde este punto hasta el final de nuestra ruta, el sendero transcurre entre robles y castaños. Habremos llegado al final en unos diez minutos.

Ruta PenaMira mini

Qué ver y qué hacer en Aliste - Tábara - Alba