Senderismo Ribera del Duero

Sendero de las vinas map

Datos básicos del sendero:

  1. Distancia: 11,5 km
  2. Tiempo estimado: 3 h
  3. Punto de salida: Quemada
  4. Desnivel acumulado: 78 m
  5. Dificultad: Baja
  6. Ciclabilidad: 100%
  7. Época recomendada: Todo el año
  8. Track GPX

SENDERO DE LAS VIÑAS PRC-BU 71 - SENDERISMO RIBERA DEL DUERO BURGOS

Comarca: Ribera del Duero

Quemada - Zazuar

A pocos kilómetros al Oeste de Aranda de Duero se encuentran las localidades de Quemada y Zazuar, en la confluencia de los Ríos Aranzuelo y Arandilla.

En la actualidad el cultivo de cereal y remolacha constituyen la base económica de la zona junto con una cultura en torno al vino que se ha ido heredando desde los primeros pobladores.

La proliferación de este cultivo fue tal que en el año 1773 el Obispado de Osma pidió a sus feligreses que cesasen de plantar viñas nuevas y aumentasen las plantaciones de frutales, garbanzos y lentejas para abastecer a la población.

Partiendo desde Quemada se realiza un recorrido por la amplia vega de los ríos Arandilla y Aranzuelo entre campos sembrados, chopos y un frondoso pinar como telón de fondo.

Se atraviesa el río Arandilla por un hermoso puente de tres ojos, el puente del Atajo, testimonio de la presencia romana en estos pueblos, al tiempo que las fincas de cereal van dejando paso a los viñedos, entre los que se intercalan almendros, pinos, encinas y sabinas dando forma a un paisaje ondulado y abierto.

Después de cruzar el puente se debe girar hacia la derecha, por el camino de Porqueriza, situado por encima del que discurre paralelo al río Arandilla, y que se interna entre viñedos, ganando poco a poco altura, en busca de los pinares y encinares del monte de La Calabaza.

Después de dejar varios cruces atrás, el encinar deja paso a unos campos de viñas y a los restos de unas antiguas tenadas, que rememoran un pasado cercano en que el ganado se extendía ampliamente por todo el término, manteniendo un bosque abierto de pinos sobre un tapiz de pasto de un intenso color verde.

Sobre alguno de los pinos quedan las marcas de antiguas resinaciones que extraían la miera del árbol para venderla a las industrias cercanas donde se transformaba en la “pez”, una sustancia muy apreciada para impermeabilizar desde cubas de vino a cascos de barco. Hasta la década de 1980 era común aprovechar la resina pero una gran crisis acabó abandonando este uso tradicional dejando la marca de las incurables heridas sobre los troncos de los pinos.

Después de observar la última de las tenadas se llega a un cruce donde se debe dar un acusado giro a la derecha, continuando el paseo por el interior del pinar de La Calabaza.

Grandes pinos resineros o negrales jalonan el recorrido, que lleva al caminante hasta la zona alta del bosque. Llegados hasta aquí el pinar se presenta menos denso; es el resultado de la corta de arbolado para favorecer a los mejores ejemplares y para obtener unas pequeñas rentas.

Se toma un camino que queda a la izquierda y se inicia el descenso para completar la primera mitad del recorrido. El camino se presenta cómodo, es ancho y está bajo la sombra de los pinos, que sin embargo dejan pasar entre sus ramas algunos rayos de sol que calientan el ambiente en los días más fríos.

El pinar se deja pronto atrás, ofreciendo el paisaje una espectacular perspectiva del mosaico de pinos, tierras de labor, sotos, viñedos y cultivos, con el horizonte modelado por los Montes de Cervera y la Demanda. Sin duda una de las panorámicas que mejor representan el paisaje de la Ribera del Duero Burgalesa.

Se continúa el descenso entre viñedos hasta llegar de nuevo a la vega del río Arandilla, donde se puede observar cercano el puente del Atajo, aunque el sendero todavía no torna a Quemada, sino que continúa próximo al río Arandilla.

En cualquier caso, quienes anden más justos de fuerzas pueden optar por regresar a Quemada por el camino que se tomó al inicio de la ruta. Pero mejor opción es continuar el paseo por la vega, por un bonito camino donde se suceden pinos, quejigos, sabinas, chopos, vegetación de ribera, viñedos y fincas de labor.

Al final de este camino espera la carretera de Zazuar a Vadocondes, donde se debe girar a la izquierda y caminar por su arcén unos metros para llegar a la pequeña localidad de Zazuar.

Pueblo ligado a la agricultura y al cultivo de la vid, en cuyo centro urbano merece la pena recorrer un conjunto de bodegas tradicionales que durante todo el verano y en especial en las fiestas de Santa Ana (tercer fin de semana de agosto), son lugar de reunión y foco de tertulias de los zazuareños.

Tras la visita al pueblo de Zazuar se toma un camino que conduce de vuelta a la vecina localidad de Quemada entre fincas de labor y pequeños arroyos ya se divisa la silueta del pueblo al fondo.

Información: Ribera del Duero Burgalesa

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