Senderismo La Moraña y Arévalo

Senda del oran map

Datos básicos del sendero:

  1. Distancia: 11 km
  2. Tiempo estimado: 3 h 15 min
  3. Punto de salida: Ermita de la Caminanta
  4. Dificultad: Baja
  5. Época recomendada: Todo el año

SENDERO DEL ORÁN EN ARÉVALO - SENDERISMO ÁVILA

Comarca: La Moraña y Arévalo

Arévalo

El pinar y la campiña o llanura cerealista, junto con las riberas de los ríos Adaja y Arevalillo, son los ecosistemas más representativos de Arévalo. Las aves forestales encuentran refugio en el pinar y buscan el alimento en las llanuras donde abundan pequeños mamíferos y reptiles.

Iniciamos el recorrido junto a la Ermita de la Caminanta, por donde cruzaremos la carretera para continuar por el camino asfaltado. El recorrido prosigue sobre el talud que el río ha excavado en las arenas. Al otro margen se levanta la impresionante figura del Castillo de Arévalo a cuyos pies el Río Adaja recoge las aguas del Arevalillo.

Cruzamos la autopista A6 por un paso elevado desde donde se distingue el Monasterio Cisterciense de Santa María la Real. La línea de tren Madrid-Irún cruza el término municipal de Arévalo de este a oeste y también debemos atravesarla por un paso subterráneo.

Enseguida comienzan a distinguirse robustos ejemplares de pino negral o resinero. La corteza agrietada de los árboles más añosos muestran las cicatrices de la resinación, proceso por el que se obtenía resina o miera de sus troncos. Junto a estas marcas se repiten los agujeros producidos por el Pico picapinos. Los agateadores y trepadores azules recorren vertiginosamente sus troncos buscando insectos de los que alimentarse.

Pequeños bosquetes de pinos se suceden hasta que la masa forestal se hace más tupida. En la vertiente opuesta del río se extiende la llanura que tan sólo es interrumpida por algún pequeño otero como el de Cantazorras.

Milano real, milano negro, cernícalo vulgar, busardo ratonero o águila calzada son algunas de las rapaces que anidan en los límites del pinar y buscan su alimento en la campiña.

A medida que el camino se introduce en el paraje de El Orán el paso se hace más lento por la abundante arena silícea que constituye un verdadero sistema de dunas fósiles.

El día es largo y la oscuridad pronto cubre el bosque. Los sonidos se hacen más intensos y profundos. Escondidos en la negrura del pinar se escucha el canto de algunas rapaces nocturnas como el búho chico o el cárabo cuya hegemonía se extiende en el silencio de la noche.

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Qué ver y qué hacer en La Moraña y Arévalo