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Exposición 'El belén, sus personajes y sus símbolos'

Carrión de los Condes - Palencia

Del 29/11/2014 al 03/02/2015

El belén, sus personajes y sus símbolos, es el título de la exposición de belenes que cada Navidad se abre al público en el Monasterio de Santa Clara de Carrión de los Condes (Palencia). En ella, las monjas clarisas ofrecen al visitante la posibilidad de disfrutar de nada menos que un millar de belenes, provenientes de todo el mundo.

La muestra, que además de por el gran número de conjuntos que la componen y su dispar procedencia se caracteriza por ser permanente, conmemorará los diez años de vida que se cumplen ahora con una edición cargada de novedades.

En esta edición se podrán ver conjuntos procedentes de lugares tan recónditos como el Reino de Bután, un país del sur de Asia ubicado en la cordillera del Himalaya; la República de Tayakistán, en Asia central, o la República de Letonia. Pero quizás el más exótico de todos es el que llegó procedente de las Islas Salomón que se integrará en el apartado dedicado a Oceanía.

Esta gran variedad de belenes permite contemplar los diferentes materiales, desde el mazapán hasta el cristal de Murano, desde maderas hasta hojas secas de plátano, desde escayola hasta nueces..., con los que los cristianos, alrededor del mundo, han representado el nacimiento del Señor.

Una representación que ha variado mucho a lo largo de la Historia. De los comienzos de la Iglesia no hay constancia de la especial celebración del nacimiento de Jesús. Los datos más antiguos se remontan a comienzos del siglo IV; consta que la fiesta del Nacimiento del Señor se venía celebrando en Roma ya antes del año 336. La celebración cristiana por antonomasia, desde el principio, era la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Fue a partir del siglo VIII cuando la Navidad comenzó a celebrarse con la misma importancia y esplendor de nuestros días.

La representación artística más antigua que se conoce de la Navidad procede del siglo II, y se encuentra en un fresco de las catacumbas de Santa Priscila, donde aparece la Virgen con el Niño Jesús en su regazo. Un fresco posterior, del siglo IV, muestra, en la catacumba de San Sebastián, una especie de pesebre o cuna junto a la mula y el buey.

La tradición ha afirmado siempre que fue san Francisco de Asís el iniciador de la tradición del belén, cuando entre los años 1220 y 1226, estando en Greccio, el santo pensó en celebrar la Misa del Gallo en una cueva cercana, usada como establo. Este establo podría haber sido el primer belén viviente, según explican las religiosas clarisas en el Catálogo que presenta la exposición. San Francisco colocó, junto al altar que había instalado, el pesebre, la paja y dos animales: una mula y un buey. Según algunas versiones, también se colocó una imagen del Niño Jesús envuelto en fajas y pañales, dentro del pesebre. Según otras versiones -explican las clarisas-, esto sólo se visualizó milagrosamente durante la predicación del santo.

El pesebre más antiguo del mundo se conserva hoy en la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, y data del año 1289, realizado en Italia por Arnolfo di Cambio. Al principio, estos belenes eran colocados en iglesias y monasterios, pero posteriormente pasaron a montarse en palacios y casas de los nobles. A raíz del Concilio de Trento, se refuerza el papel de las imágenes de santos, el culto a las reliquias, y el del belén, como una expresión de devoción popular.

Hoy el belén es ya un fenómeno extendido por todo el mundo, siendo los materiales utilizados muy diversos, y adaptado normalmente a la cultura del lugar. Es curioso comprobar, por ejemplo, que los belenes provenzales tienen la tradición de incluir entre sus figuras a un sacerdote montado en un burro y con un paraguas; en los belenes napolitanos, suele aparecer el diablo; en los andinos, una llama, en vez de la mula; en los indígenas norteamericanos, un búfalo y un lobo, en lugar de la mula y el buey; y, por ejemplo, en el belén tradicional español, no es raro ver la matanza del cerdo, en alguna de sus escenas.

Uno de los proyectos más deseados de las Madres Clarisas es la instalación de un belén monumental de cuatro metros de altura en una de las principales rotondas de acceso a Carrión. Obra del artista Emilio Torres Pérez, muy vinculado a la ciudad carrionesa, está formado por un San José de más de dos metros de altura; la Virgen, de 1,90 metros, que lleva al Niño en brazos; una cuna y un peregrino arrodillado adorando al recién nacido, en un guiño tanto al Camino de Santiago como a la celebración en 2014 del Año de la Familia.

La IX muestra de El Belén, sus personajes y sus símbolos recibió el año pasado más de 8.000 visitantes procedentes de toda España en su mayoría de Castilla y León, Cantabria, Asturias, Galicia, Madrid o el País Vasco, pero también de fuera de las fronteras nacionales, principalmente peregrinos del Camino.

Además del atractivo propio de las piezas expuestas, esta muestra cuenta con el añadido de guarecerse en el marco incomparable del Real Monasterio de Santa Clara, uno de los conventos de clarisas más antiguos de España fundado en 1255 por la reina de Portugal.

Fuente: A. Llamas Palacios