Turismo Castilla y León

Arquitectura Militar en la provincia de Valladolid

Tordehumos - Villagarcía - Fuensaldaña - Tiedra - Medina del Campo - Íscar - Peñafiel - Encinas...

Valladolid es la provincia española con mayor número de castillos bien conservados.

Estas fortalezas salpican los horizontes de la meseta demostrando poder y dominio. Desde sus torres se divisan cientos de kilómetros, desde sus almenas se libraron desesperadas batallas. Sobre el teso o en el fondo de los valles la posesión de sus piedras supuso siempre la ostentación del poder. Hoy son una excusa perfecta para realizar un viaje inolvidable a través del tiempo y el espacio.

Aunque los antecedentes más remotos habría que buscarlos en los castros levantados por celtas y romanos, la mayoría de los castillos vallisoletanos tienen sus orígenes entre los siglos XII y XIV, en tiempos de Reconquista, en que era preciso garantizar la posesión del territorio conquistado. Otros surgen como consecuencia de las disputas entre León y Castilla. Pero la mayoría adquirieron su actual fisonomía en reformas realizadas en el siglo XV.

Castillo de Fuensaldaña
Castillo de Fuensaldaña
Castillo de Torrelobatón

Muy cerca de la capital vallisoletana se ubica el Castillo de  Fuensaldaña. Esta fortaleza fue construida en el siglo XV como residencia señorial de Alonso Pérez de Vivero, contador mayor del rey Juan II. Su estructura encaja dentro del prototipo de fortalezas conocidas como pertenecientes a la Escuela de Valladolid.

A su magnífica torre del Homenaje, rectangular, se accedía por un puente levadizo mientras que la comunicación entre sus diferentes pisos interiores se hace por una escalera de caracol. En esta fortaleza pasaron los Reyes Católicos los días siguientes a su boda, en el año 1469. Entre 1983 y 2007 fue Sede provisional de las Cortes de Castilla y León y en la actualidad se encuentra cerrado para convertirse en un centro de promoción turística y de estudio de las alcazabas de la provincia.

En medio de las llanuras de los Montes Torozos se alza el Castillo de  Torrelobatón. La construcción de la fortaleza debió de arrancar a principios del siglo XV, sobre alguna otra construcción militar anterior, de manos de Alfonso Enríquez, Almirante de Castilla. En un principio el conjunto militar estuvo formado por un doble recinto defensivo con foso interpuesto y ya cegado. Tuvo un papel fundamental en la Guerra de las Comunidades.

Vastillo de Mota del Marqués
Castillo de Tiedra
Castillo de Tiedra

El bando de los comuneros, ya en retirada tras acumular una serie de derrotas políticas y militares, decidió abandonar el Castillo de Torrelobatón para refugiarse tras las más seguras murallas de Toro. En el camino, junto a la población de Villalar, el barro y el cansancio enlodaron para siempre las ilusiones de una revolución que no llegó a buen fin, mientras las campas se convertían en el escenario de una cruel derrota. En la actualidad alberga el Centro de Interpretación dedicado al Movimiento Comunero.

En alto sobre un otero, sobre una mota como también se denomina a esos cerros testigo, se alza a duras penas un torreón cilíndrico del Castillo de  Mota del Marqués.

Mucha más entereza presenta el Castillo de  Tiedra. La configuración orográfica del territorio, con repentinas elevaciones que permitían dominio visual del entorno, fue propicia a la construcción de otras fortalezas como ésta, situada en un saliente sobre la paramera. Sus orígenes se datan en torno a los siglos XII o XIII, momento en el que este territorio se delimitaba como la marca entre Castilla y León. Los muros y la torre corresponderían a los siglos XIV y XV.

Castillo de Urueña
Recinto amurallado de Urueña
Castillo Palacio de los Quijada - Villagarcía de Campos

Apenas nada queda del Castillo de  Urueña, cuyo recinto es utilizado como cementerio. Sirvió de prisión a ilustres personajes de la historia como doña Juana, hija del infante don Juan de Portugal, don Fadrique de Luna o María de Padilla, que murió en él. Sí se conservan prácticamente en su totalidad las murallas que cerraban la población y que en la actualidad continúan traspasándose por dos de sus puertas, la del Azogue y la de la Villa.

En Villagarcía de Campos, junto a la carretera, aún se distinguen los restos del que fuera Castillo Palacio de los Quijada, donde fue educado don Juan de Austria.

Restos mucho más escasos son los que aún perduran en lo alto de Tordehumos. Sobre el cerro al pie del que se extiende la localidad, la fortaleza sirvió como torre de comunicación desde la que realizar señales con humo.

Castillo de Tordehumos
Fortaleza de Montealegre de Campos
Castillo de Villalba de los Alcores

En el otro extremo del páramo de los Torozos, asomado a la llanura de Tierra de Campos, la Fortaleza de Montealegre de Campos se presenta sólida y maciza. Su aspecto, dominador sobre la llanura que se extiende a sus pies, es el de una inmensa mole constituida por muros de hasta 24 metros de altura y cuatro de espesor y que responde a la tipología de fortaleza árabe-mediterránea extendida por Europa a lo largo del siglo XIII. Una auténtica caja fuerte inexpugnable de planta trapezoidal rematada por cuatro grandes torres, una de ellas, la del Homenaje, con cinco lados.

Cerca de éste se localiza otro importante Castillo, el de Villalba de los Alcores. Es uno de los más antiguos edificándose, posiblemente, a comienzos del siglo XIII por la orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén en un momento en el que esta Orden realizaba importantes edificaciones religiosas y defensivas en la zona. Formaba parte de un triángulo defensivo en el que se incluían también los bastiones de Montealegre y el ya desaparecido de Valdenebro.

Castillo de Trigueros del Valle
Castillo de Trigueros del Valle
Castillo de Villafuerte de Esgueva

Estaba en la línea de confrontación fronteriza entre los reinos de Castilla y de León, que surgió a raíz de la división llevada a cabo por Alfonso VII a mediados del siglo XII. El sistema defensivo del castillo se basaba en un triple recinto amurallado del que las murallas más externas se encargaban de proteger la población. Algunos de los restos que hoy se contemplan alrededor del pueblo pertenecen a esta muralla exterior.

El Castillo de Trigueros del Valle alcanzó su fisonomía actual entre los siglos XIV y XV. La fortaleza es similar a la que existió en Curiel o a la que puede verse en Encinas y se piensa que fue construida como una residencia señorial por don Gutierre de Robres en 1453.

Ya en el valle del Esgueva está el Castillo de  Villafuerte de Esgueva. Fue levantado en el siglo XV formando parte de la línea defensiva trazada a lo largo del río. Su primer señor fue García Franco, converso de ascendencia judía, regidor en Valladolid. Es posible que la fortaleza fuera levantada para ejercer un control directo sobre las propiedades familiares, además de como plaza fuerte donde refugiarse en caso de revueltas contra los judíos. No hay que olvidar que en el siglo XV se produjeron en Valladolid graves motines contra ellos. Su planta es la típica de un castillo de torrejón, con un recinto cuadrangular en el que sobresale su sólida torre del Homenaje, de cuatro pisos interiores.

Castillo de Encinas de Esgueva
Castillo de Curiel de Duero
Castillo de Peñafiel

Muy cerca se encuentra el Castillo de  Encinas de Esgueva, también perteneciente a la línea defensiva del Esgueva. Debió de erigirse en el siglo XIV. De aspecto macizo y sobrio cuenta en realidad con dos torres cuadradas y no con cuatro, una en cada esquina, como aparenta.

Ya en el valle del Duero, al otro lado del páramo, se localiza el Castillo de  Curiel de Duero. En realidad esta pequeña población tiene dos castillos, uno de tipo roquero en lo alto del cerro alrededor del que extiende la población, y el otro en medio de ella. Éste cumplió función de palacio señorial de la familia Estúñiga. El que está sobre la montaña es uno de los más antiguos de la provincia. Surgió durante la Reconquista y formó unidad defensiva con el castillo de Peñafiel, con el que se comunica visualmente.

El Castillo de Peñafiel está considerado como uno de los mejores edificios militares de la Edad Media española. Su adaptación al cerro estrecho y alargado sobre el que se asienta es perfecta y también la causa de su singular estampa de barco. Su primera construcción data de mediados del siglo X, pero las importantes reformas impulsadas por el Infante don Juan Manuel en el siglo XIV son las que aportaron su actual aspecto exterior.

Desde diciembre de 1999 acoge el Museo Provincial del Vino, que supuso una vanguardista y premiada actuación arquitectónica para adaptar el espacio disponible sin modificar su estructura.

Castillo de Portillo
Castillo de Íscar
Castillo de la Mota - Medina del Campo

En el viaje hacia Tierra de Pinares surge en el horizonte la Fortaleza de  Portillo. Su estructura actual fue realizada sobre todo a lo largo del siglo XV, a manos de importantes familias de la nobleza castellana -Sandoval, Mendoza-, para terminar en poder de don Rodrigo Alonso Pimentel, Conde de Benavente, responsable principal de la fisonomía que presenta hoy en día.

Desde esta fortaleza se divisa, emergiendo entre el verde mar de pinares, el Castillo de  Íscar. La estructura actual, realizada entre los siglos XIV y XV, se levanta sobre restos muy anteriores. Su torre del Homenaje posee una original forma pentagonal. En su interior pueden visitarse las mazmorras.

El Castillo de  Medina del Campo gozó el privilegio de ser la fortaleza más querida por los Reyes Católicos, que la frecuentaron y dotaron de modernos sistemas de defensa.

Entre los siglos XIV al XVII sirvió también como cárcel de Estado por la que pasaron ilustres presos como el Duque de Calabria, Diego Hurtado de Mendoza o César Borgia, quien consiguió fugarse espectacularmente de la fortaleza descolgándose por la torre del Homenaje.

También ha ejercido de Archivo de la Corona, durante el reinado de Juan II y de Enrique IV, siendo trasladada esta función al castillo de Simancas por orden de Carlos I.

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Qué ver y qué hacer en Duero - Esgueva