Senderismo Tórtoles de Esgueva

Sendero Morera losValles map

Datos básicos del sendero:

  1. Distancia: 27,4 km
  2. Tiempo estimado: 6 h 30 min
  3. Punto de salida: Tórtoles de Esgueva
  4. Desnivel acumulado: 408 m
  5. Dificultad: Alta
  6. Ciclabilidad: 100%
  7. Época recomendada: Todo el año

SENDERO DE LA MORERA Y LOS VALLES PRC-BU 82 - SENDERISMO RIBERA DEL DUERO BURGOS

Comarca: Ribera del Duero

Tórtoles de Esgueva - Torresandino

El fondo del Valle del Esgueva y los páramos calcáreos de El Cerrato que lo delimitan son el marco de esta ruta, que alberga no pocas sorpresas para el caminante.

Construcciones que reflejan el esplendor alcanzado en otros tiempos, vegetación singular y la inmensidad del páramo no dejarán indiferente a quien decida acercarse hasta aquí.

Esta ruta es la única que ofrece la posibilidad de adentrarse en el Cerrato burgalés, un territorio marcado por la ondulación del terreno y su aspecto desolado, que abarca las localidades ribereñas de Torresandino y Tórtoles de Esgueva.

Las aves esteparias encuentran en este territorio un lugar muy propicio para vivir.

En el centro de Tórtoles de Esgueva tiene inicio esta larga ruta, debiéndose encaminar los primeros pasos del recorrido en busca del alto conocido como Barco del Muerto, que cierra la localidad por el Este. Desde lo alto se contempla una bella estampa del valle del Esgueva, de Tórtoles y de una enorme balsa de riego que ha ofrecido a los agricultores de la zona un bien tan preciado como el agua.

Su naturalización ha permitido al tiempo crear un hábitat idóneo para el asentamiento de la vida silvestre propia del medio acuático, siendo fácil observar aves acuáticas como los andarríos, garcetas o zampullines junto con los frecuentes ánades azulones y fochas.

El sendero desciende hasta la balsa y cruza por encima del dique de retención. Tras bordear la lámina de agua durante un rato se toma un camino que parte a la izquierda y asciende por el fondo de un vallejo hasta la parte superior del páramo, en una zona donde se salpican pequeños bosquetes de raquíticas encinas y quejigos con terrenos de labor.

Culminada la suave ascensión se gira a la derecha, y poco después a la izquierda, para andar por un camino poco marcado junto al borde del páramo, desde donde se puede ver el río Esgueva, escoltado por el bosque de ribera en el fondo del valle.

Más tarde se desciende por El Callejón para acercarse hasta la ermita de Santa Lucía y la imponente Morera de Villovela, un árbol incluido en el Catálogo de Árboles Singulares de la provincia de Burgos, cuyo porte actual hace pensar que se trata de una mata proveniente de un árbol de dimensiones aún mayores.

El moral es un árbol originario de Asia occidental, pero introducido en la Península desde tiempos inmemoriales. Se plantaba en las plazas de los pueblos, junto a iglesias y ermitas, siendo muy apreciado por su frondosa sombra y por el poder medicinal de sus hojas.

Junto a la ermita hay una fuente donde poder abastecerse de agua, y tras un merecido descanso, se continúa por un camino que discurre paralelo a la cuesta del páramo y que se dirige hacia Torresandino.

A mitad de camino, la senda se desvía para ascender hasta las ruinas del Convento de los Valles, todavía relativamente bien conservadas. Este convento, apartado de los centros urbanos no tuvo una gran importancia, pero su comunidad, de sólo 10 frailes, era rica en propiedades y con un amplio poder jurisdiccional.

Regresando al camino de Torresandino o de la Huelga, que discurre por el fondo de valle, el siguiente hito en el camino es la localidad de Torresandino. Como el camino es largo, y sólo se está a mitad de ruta conviene tomar fuerzas antes de iniciar el regreso por el páramo.

Después de subir hasta los Corrales de la Canaleja, se toma rumbo sur-suroeste. El terreno se presenta ondulado y dominado completamente por los terrenos de labor, característicos de El Cerrato. Poco a poco entre las tierras de cereal se alternan eriales y bosquetes de encina.

Cercana al sendero queda la Cañada Real Merinera, la vía pecuaria más importante de Burgos, que contaba con los pastos de invierno de La Serena, en Badajoz, y con los pastos de verano de la Sierra de la Demanda, que son el telón de fondo del paisaje.

Tras varios cambios de rumbo en otros tantos cruces se llega hasta los Corrales de la Cruz, desde donde se toma un camino delimitado por piedras a ambos lados y que supone el último esfuerzo antes de finalizar el recorrido. Cuando el bosque de encinas que se deja a la derecha toca su fin se debe girar de nuevo para continuar bordeándolo.

Pronto se divisa un conjunto de tenadas salpicadas por los pastizales existentes. Estas tenadas sirvieron para guarecer al ganado ovino, muy abundante tiempo atrás y muy ligado a la oveja churra, cuyos corderos y quesos han procurado merecida fama gastronómica a esta tierra.

Información: Ribera del Duero Burgalesa

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