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La última Filandorra de la tierra de Tábara

Ferreras de Arriba - Zamora

26/12/2016

La localidad de Ferreras de Arriba celebra el 26 de diciembre la Fiesta de la Filandorra, también denominada en el pasado la Obisparra. De nuevo, el visitante se convierte en espectador de una secuencia teatral protagonizada por los vecinos del pueblo empeñados en mantener su rito más ancestral.

Está protagonizado por cuatro personajes, agrupados por parejas: los Guapos (el Galán y la Madama, un varón vestido de mujer) y los Feos (la Filandorra y el Diablo). Tradicionalmente hay otros dos mozos encargados de recoger el aguinaldo con sendos sacos. El Galán va ataviado a la antigua usanza de la comarca, con camisa de lino, chaleco, bragas de paño, pañuelo atado a la cintura y sombrero. La Madama viste con manteo, gabacha, camisa de lino y pañuelo a la cabeza.

La Filandorra, de nuevo un hombre que interpreta a un personaje femenino, llama la atención con un traje de papeles. Porta una rueca de hilar y dos corchos quemados con los que mancha el rostro de los espectadores. Por su parte, el Diablo porta una carocha con cornamenta en la cabeza y piel de animal sobre la espalda. Más que por su vestimenta negra, esta personificación del Demonio se caracteriza por las tenazas que porta y por los cencerros que lleva a la espalda.

La primera de sus acciones se produce, como en el resto de las Obisparras, al salir de Misa. De forma imprevista, gritando y haciendo sonar los cencerros aparecen los Feos para atacar a todos los feligreses, sin miramientos de edad ni sexo, aunque con más suavidad de la que fue usual en otros tiempos. El Diablo mueve bien el sobeo y la Filandorra deja la huella negra de su corcha quemada en todos los rostros de los aldeanos. Objeto preferente, como de costumbre, son las mozas, a las que antiguamente intentaban levantarles las faldas si no les daban un donativo.

Y ya aparecen grupos de mozalbetes provocándoles por las calles. Tras las persecuciones, que se van a hacer intermitentes durante todo el día, comienza la petición del aguinaldo por todo el pueblo, casa por casa, yendo delante los Feos, seguidos a poca distancia por los Guapos, primero pasa el Mal, para que, después, quede el Bien. La cuestación dura mañana y tarde, sólo interrumpida por la comida, que hacen juntos los participantes.

Desde hace dos años se ha vuelto a recuperar la tradición del baile. En él hacen acto de presencia Feos y Guapos, demostrando que ese día tienen autoridad para hacer lo que quieran, por lo que hacen formar pareja de baile a quienes se les antoje, con lo que se daban situaciones paradójicas y siempre jocosas. De paso, si les ha quedado alguno por darles el aguinaldo, es la ocasión para que lo haga, aunque sea con el argumento del sobeo y de las castañuelas. Termina la celebración con una invitación para todos los presentes, que costean los cuatro actores con lo que han sacado en la petición de aguinaldo.