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El Zangarrón con Tridente

Montamarta - Zamora

01/01/2017

Bañada por el río Esla y en plena calzada romana de la Vía de la Plata y Camino de Santiago del sur, Montamarta recibe los días 1 y 6 de enero la visita del Zangarrón.

Los peregrinos que la cruzan esos días se quedan tan perplejos como los forasteros que por primera vez esuchan el rugir de los cencerros y los espaldarazos del tridente.

Dos son los escogidos, entre los quintos de cada año, para interpretar el papel del Zangarrón, uno en Año Nuevo y otro el día de Reyes.

El Zangarrón recorre todas las calles del pueblo para realizar la petición de aguinaldo, calles amplias, dominadas por la alineación recta. Después, se desplaza a la ermita de Nuestra Señora del Castillo, auténtica atalaya cimentada en roca sobre la antigua ribera.

En Montamarta, el Zangarrón tiene dos rasgos irrepetibles al resto de la provincia de Zamora: sólo consta de un personaje y se celebra en dos días, el 1 y el 6 de enero. Por la dureza de la prueba, ahora sale un mozo el día 1 y otro el día 6, mientras que antiguamente salía uno los dos días. Se exige una buena resistencia física, pues lo importante es que suenen sin cesar los cencerros, por lo que es más importante estar brincando que correr.

La celebración del solsticio de invierno y la despedida del año se mezcla aquí con ritos de iniciación, en una ceremonia que que enlaza la localidad con su tradición ganadera y que tiene mucho de mágico. Elementos tradicionales de esta fiesta son el ruido de los cencerros, que llenará las calles durante días, el aguinaldo, la bendición de los panes, la venia a las autoridades, los golpes en la espalda de los mozos y los saltos y brincos a las mozas.

Las referencias al mito están encarnadas por el número tres - el tridente, los tres saltos, tres venias y tres cencerros-, además de por el color: el negro representa la maldad en el año nuevo y el rojo se refiere a la vida en el día de Reyes.