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El Tafarrón y la Madama

Pozuelo de Tábara - Zamora

26/12/2016

El 26 de Diciembre es, posiblemente, el día más importante del año en Pozuelo de Tábara. Los 'Entrantes', que tienen por costumbre no dormir en toda la noche, acueden a despertar a los músicos, al Tafarrón y a la Madama, para a continuación ir casa por casa dando los buenos días 'en nombre del niño Jesús', que está recien nacido. Al abrirles la puerta, suelen decir: 'Feliz Navidad en compañía del Niño Jesús y de quienes más quieras', siendo invitados a dulces y licores, al tiempo que reciben el aguinaldo, hoy ya sólo monetario.

A media mañana cesan en la cuestación, para, con los Mayordomos, de los cuales el Mayor porta el 'ramo' con manzanas y naranjas como adornos, y con una moza, que lleva el 'bollo maimón' y pan para ser bendecido, van a buscar al Alcalde del pueblo para acudir a la iglesia. Lo hacen corriendo hacia adelante y hacia atrás, dando saltos y levantando los brazos.

Durante la misa, la Madama ofrece al santo el último niño nacido en el pueblo. La ceremonia servirá para que todos los varones del pueblo pasen por el altar mayor, donde el Tafarrón, rodilla en tierra, recibe sus donaciones.

Del templo inmediatamente sale la procesión, con San Esteban, representado como un joven con dalmática, llevado en andas por los Entrantes. Se para la comitiva a unos metros de la iglesia, para que Tafarrón y Madama acudan por tres veces en carrera y dando saltos a hacer la venia al santo, siendo sólo en una de esas carreras en la que el Tafarrón se pone la máscara durante toda la celebración. El resto del tiempo durante todos los días sólo la lleva colgada a la espalda.

Las celebraciones se prolongan varios días y la población vive con auténtica pasión este rito que se mezcla con el fervor religioso y con la institución municipal.

El 27 de diciembre se celebra San Juan de Navidad, con persecuciones y cuestaciones después de la Misa. Tras ella y antes de la comida, con gran expectación, los Alcaldes organizan un corro cerca de la iglesia, donde se procede al sorteo público de los futuros Tafarrón, Madama y Alcaldes poniendo papeletas en el sombrero de la Madama, que son extraídas por los Mayordomos, por orden de edad, bajo el control de los Alcaldes. Es un momento de emoción y de lágrimas, pues todos quieren ser Tafarrón. Los nuevos Tafarrones, a continuación, con las vestiduras de los anteriores, recorren el pueblo para darlo a conocer.

Terminan las celebraciones con el “baile fiao”, durante el que Tafarrón y Madama pueden obligar a bailar a quienes quieran y los Alcaldes, momentáneamente, pueden hacer de Tafarrón y Madama.